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Seguridad Vial
Opinión
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Henry Vergara Barreto | CEO y fundador de HVB Ingeniería & Consulta
4 Noviembre 2026

Mortalidad vial en Colombia: por qué la seguridad vial debe ser una responsabilidad de todo el Estado
La mortalidad vial en Colombia ha dejado de ser un problema que pueda abordarse exclusivamente desde la ingeniería de transporte o el control del tránsito. Las cifras recientes evidencian una realidad que exige ampliar la perspectiva: estamos frente a un desafío de salud pública que requiere una respuesta coordinada, sostenida y verificable de todo el Estado.
Un reciente análisis publicado por La República, basado en un estudio de la Fundación Colombia Tiene Futuro, muestra la dimensión de esta problemática. Entre 1979 y 2025, la tasa de mortalidad de motociclistas pasó de 0,35 a 10,6 fallecidos por cada 100.000 habitantes. En términos absolutos, las muertes anuales aumentaron de aproximadamente 90 a 5.652.
Estas cifras no representan únicamente un indicador de accidentalidad. Reflejan una transformación profunda en la movilidad del país y, al mismo tiempo, una deuda creciente con la protección de la vida.
Una crisis que trasciende al sector Transporte
La seguridad vial suele asociarse con infraestructura, señalización, regulación, control de velocidad y comportamiento de los conductores. Todos estos elementos son fundamentales, pero resultan insuficientes cuando se analizan de manera aislada.
La mortalidad vial también tiene implicaciones directas sobre la salud pública, la educación, las condiciones sociales y la capacidad institucional para prevenir riesgos.
Las consecuencias de los siniestros no terminan con el fallecimiento o las lesiones de una persona. También comprometen a los sistemas de atención médica, afectan la productividad, generan impactos económicos en las familias y profundizan las desigualdades sociales.
Por eso, la seguridad vial debe dejar de entenderse como una responsabilidad sectorial para convertirse en una prioridad transversal de las políticas públicas.
El Plan Nacional de Seguridad Vial necesita una respuesta estructural
Colombia cuenta con un marco de política pública para orientar sus esfuerzos en seguridad vial. Sin embargo, la trayectoria de la mortalidad advierte que alcanzar las metas del Plan Nacional de Seguridad Vial exige un cambio estructural en la respuesta pública.
Dar continuidad a los esfuerzos actuales, sin revisar su alcance, articulación y capacidad de producir resultados, resulta insuficiente frente a la magnitud del desafío.
El sector Transporte tiene un papel central, pero no puede asumir esta responsabilidad de manera aislada.
Es indispensable fortalecer la articulación con los ministerios de Salud y Educación, así como con las autoridades territoriales y las entidades responsables de la infraestructura y la gestión del tránsito.
Esta coordinación debe traducirse en acciones concretas:
Salud pública: fortalecer la prevención, la atención de las víctimas y el análisis epidemiológico de la mortalidad y las lesiones asociadas a los siniestros viales.
Educación: integrar la formación en movilidad segura y la construcción de comportamientos responsables desde las primeras etapas de aprendizaje.
Transporte e infraestructura: desarrollar intervenciones sustentadas en evidencia técnica, gestión de velocidades, diseño seguro de vías y evaluación de riesgos.
Gobiernos territoriales: establecer prioridades locales, asignar responsabilidades y hacer seguimiento a los resultados de las intervenciones.
No se trata simplemente de sumar iniciativas institucionales, sino de construir una respuesta coordinada en la que cada entidad tenga responsabilidades definidas y objetivos compartidos.
De los compromisos institucionales a los resultados verificables
Una política pública no puede evaluarse únicamente por sus programas, campañas o recursos ejecutados. Su verdadero impacto debe medirse por su capacidad de reducir las muertes y lesiones graves.
Esto requiere fortalecer los sistemas de información, mejorar la calidad de los indicadores y establecer mecanismos de seguimiento que permitan identificar qué intervenciones funcionan, dónde deben concentrarse los esfuerzos y qué decisiones necesitan corregirse.
La rendición de cuentas debe formar parte de este proceso. Las autoridades nacionales y territoriales necesitan asumir compromisos medibles y responder por los avances y resultados obtenidos.
La evidencia debe orientar las decisiones, y los resultados deben permitir evaluar la efectividad de las políticas implementadas.
Proteger la vida exige una responsabilidad compartida
El crecimiento de la mortalidad de motociclistas demuestra que los desafíos de seguridad vial evolucionan con las transformaciones sociales, económicas y territoriales del país.
La motocicleta cumple un papel importante en la movilidad y en la generación de ingresos de millones de colombianos. Por eso, la respuesta no puede limitarse a responsabilizar a sus usuarios. Debe considerar las condiciones de infraestructura, la exposición al riesgo, las velocidades de operación, la formación, la regulación y las capacidades institucionales de prevención.
Colombia necesita avanzar hacia una visión integral de la seguridad vial, en la que la ingeniería, la salud pública, la educación y la gestión institucional trabajen bajo un mismo propósito.
Revertir la tendencia de mortalidad vial no puede ser una responsabilidad exclusiva de un ministerio, una autoridad o un actor de la movilidad. Debe ser un compromiso compartido, sostenido y verificable de todo el Estado.
Porque detrás de cada indicador hay una vida, una familia y una comunidad que espera que las decisiones públicas se traduzcan en vías más seguras.
Este análisis toma como referencia el artículo de La República, «Tasa de mortalidad de motociclistas en las vías se multiplicó por 30 entre 1979 y 2025», publicado el 27 de octubre de 2026, y el estudio de la Fundación Colombia Tiene Futuro allí reseñado.
HVB INGENIERÍA & CONSULTORÍA
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Brindamos respaldo técnico integral, debida diligencia independiente y evaluación de riesgos en grandes corredores viales, túneles e infraestructura concesionada en Colombia.

